Estás en el supermercado y llega el momento en el que tu madre tiene que pagar, como no lleva suficiente dinero en efectivo, no tiene otra opción que pagar con la tarjeta de crédito. La pone en el lector de tarjeta para introducir el número pin, cuando la introduce y pone el pin, éste es erróneo, lo intenta de nuevo y se vuelve a equivocar, solo le queda una oportunidad y no se acuerda, pues se ha puesto muy nerviosa, no quiere que nadie le hable, porque está intentando recordar el número, al mismo tiempo las señoras pesadas de la cola empiezan a sulfurarse y tú muerto de la vergüenza quieres meterte debajo de la caja. Tu madre finalmente llama a tu padre para que se lo recuerde.
Foto original de Fotero.
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